LOS NIÑOS Y EL FUTBOL
LOS NIÑOS Y EL FUTBOL
I
Lucia, 8 años, recibió del
colegio en donde cursa sus estudios un homenaje de reconocimiento, con su
respectiva condecoración y diploma, dada su descollante actividad musical.
Al salir del evento noté que la niña no se
mostraba contenta, sollozaba en el regazo de su madre, ni siquiera se dejó felicitar
cuando me le acerqué.
- “Es que
Lucia esperaba que la premiaran por su activa participación en el equipo de
futbol y no por su desempeño en el coro y en el aprendizaje del violín”, me
explicó la mamá al interrogarla por lo descompuesta que estaba.
Se me
ocurre comentar, en razón de este incidente familiar y en medio de la euforia
que vivimos por la realización del mundial de futbol 2026 que la práctica de
este deporte, en la actualidad, no es exclusivo de los varones; las mujeres
desde muy pequeñas ya muestran su afición por este juego, contrario sensu a lo
que sucedía cuando yo tenía 8 años, mediados del siglo pasado, en que la experiencia del balompié estaba circunscrita
a los muchachos, las niñas dedicadas a jugar solo con sus muñecas y a la
“Peregrina”
El auge del
futbol femenino es uno de los avances más notorios del proceso de liberación social,
político y económico de la mujer, desde las revueltas de París de 1968.
II
Resulta que
Diego, hermano de Lucia, 14 años, acaba de graduarse como violinista y se
alista para comenzar sus estudios de “High School”. Al salir de la ceremonia de
graduación le interrogo sobre si está interesado en vincularse a alguna
orquesta sinfónica, la del colegio, por ejemplo, le sugiero.
- “No creo que
pueda, que tenga tiempo para cumplir con las exigencias de una sinfónica; eso demanda
mucha consagración y tiempo. Prefiero dedicárselo al futbol, a mi equipo. No
puedo atender, como es debido, dos actividades extras a mis compromisos
escolares. Me contestó con firmeza.
El futbol, sin duda, deslumbra a
la gente en general y así podemos observar cómo esta actividad se proyecta, frentica,
hacia los niños y jóvenes. En todo el planeta, en este momento, las figuras de
los jugadores participantes en el mundial ocupa su atención para el llenado del
álbum o cartilla Panini. Un fenómeno de masas que corre paralelo al certamen
organizado por la FIFA, cada cuatro años. Tremendo negocio, típico de la
sociedad de consumo, propia de nuestro tiempo, del oprobioso “capitalismo
salvaje”. A los padres con escasos recursos económicos está vedado complacer a
sus hijos en la elaboración de este álbum por lo sumo costoso. En vez de Panini,
debiera llamarse “Paganini”.
En estos días mundialistas cada vez
salgo con Diego, es perentorio pasar por una tienda, Target o Walgreens, en
busca de las estampas multicolores del susodicho álbum.
III
Las niñas, nueve de la misma
edad, se divierten alegres en la piscina del edificio Brikell Harbour; celebran
el cumpleaños No 11 de Antonia.
Son las cuatro de la tarde
cuando corren presurosas hacia el salón social cercano, en donde me encontraba,
al percatarse que comienza el partido entre Francia y Marruecos. Impresionado quedé,
en medio de ellas, con la pasión y el conocimiento que mostraron de las
incidencias del juego. Conocían a los jugadores en su totalidad y discutían con
sapiencia futbolística las jugadas. Mientras, atónito y callado, descubría que
eran más expertas que yo en este tema.
Se olvidaron de la piscina y al final de la contienda cantaron Happy Birthday, comieron torta y fueron felices. Es probable que este sea el primer mundial de futbol del que tengan recuerdo cuando sean grandes. En su memoria, cuando alcancen la misma edad mía, aparecerán los nombres de Mbappé, Olises, Hakime o Hallang así como yo recuerdo ahora los de Di Estefano, Pedernera, Heleno de Freitas y Efraín, Caimán, Sánchez, de mi lejana infancia, jugador de bola e trapo.
REFLEXIÓN
¡Que lindo! ver a los niños, amantes
y practicantes del futbol, embelesados con un deporte que, bien dirigido, puede
contribuir a formarlos como mejores personas, como ciudadanos correctos.
Para Lucia y Diego es obvio, por
sus expresiones, que el futbol es más importante que su dedicación al violín. La
ocupación en este deporte trasciende su cultivo por el "Arte de los dioses". A lo mejor
sus sueños están puestos en llegar a ser iguales a las “divinidades" que las
multitudes idolatran en los grandes estadios y a través de las pantallas de los
diferentes medios audiovisuales. Podría parecer una paradoja, pero, Messi o Cristiano
Ronaldo son sus ídolos por seguir en vez de Mozart o Beethoven.
La mirada atenta que la gente,
sobre todo la más joven, pone en cada uno de los once hombres que integran un
equipo de futbol, más aún si llegan a formar parte de la selección nacional de
sus países, implica un compromiso no solo atlético sino ético que los muestre
como modelo de seres humanos integrales, dignos de emular por la juventud que
los admira y sigue con pasión y entusiasmo su vida, no solo deportiva sino personal.
Hemos podido contemplar
maravillados, en la presente edición, como un mundial de futbol constituye, sin
duda, la expresión máxima de la biodiversidad humana en su variado contexto
biológico y en sus manifestaciones culturales multiétnicas.
Mas allá de los cuestionamientos,
de diversa índole, que se han hecho a sus organizadores, a la FIFA, por algunas
decisiones arbitrales en la cancha, en cada uno de los encuentros, hemos podido
contemplar, hemos sido testigo de la monumental grandeza espiritual de la naturaleza humana. La solidaridad de los
jugadores y el respeto por el otro han sido una constante que envía un mensaje poderoso
a todos, habla de lo grandioso de la humanidad, como conjunto de hombres, de
que podemos resolver las diferencias en un clima civilizado y cordial, en paz.
La humildad presente en la mayoría
de los jugadores que tocan la cima de la fama y son dueños de grandes fortunas es
un mensaje que conmueve, nos invita a ser más humanos, más tolerantes y
compasivos.
La performance de los equipos
africanos y otros que participan por primera vez en el certamen es demostrativa
de que “No hay enemigo pequeño”. La superación ante el más grande, la capacidad
que tenemos par enfrenta la adversidad y los rigores de la pobreza son, quizá,
la mayor lección que deja el mundial de futbol 2026.
Son innumerables las enseñanzas
que se pueden entresacar del evento que reúne a 48 oncenos nacionales y 1.248
jugadores de diferentes continentes con lo biodiversa riqueza que muestran de
la condición humana. Además del espectáculo de masas en las tumultuosas
tribunas de los estadios de Canadá, Estados Unidos y México.
Es bastante promisorio para la
humanidad que su juventud, las nuevas generaciones, esté ocupada en la actividad
deportiva y en particular en el futbol, la mas popular de sus manifestaciones,
para el logro de la ansiada paz mundial; que en vez de fusiles una pelota, ya sea de
futbol o de cualquier otro deporte, sea el arma bienhechora que los
impulse a tener una vida mejor, el logro anhelado de su felicidad.
Barranquilla Julio 16 de 2026.





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