LA VIDA COMIENZA CON UN VIAJE


Museo del Prado, Madrid, España.

            LA VIDA COMIENZA CON UN VIAJE

Introducción

De Dallas, USA a Frankfort en Alemania fue el viaje de ida que duro 9 horas; seis horas sobre el “charco”, como algunos con ironía llaman al Océano Atlántico. De vuelta el recorrido transcurrió entre Lisboa, Portugal y Chicago, USA.

The Traveller´s Magazine, La “Revista del Viajero”, es publicación del mes de abril, 2026, de la aerolínea española Europa Air, que encontré en el asiento de uno de los aviones en que nos transportamos.  “La vida comienza muchas veces” es el eslogan de una publicidad del médico anestesiólogo, especialista en el tratamiento del dolor y medicina regenerativa David Abejón que llamó la atención, dentro de su variado e interesante contenido. En el subtítulo agrega: “Empieza cuando recuperas un gesto, una rutina, una ilusión. Cuando el dolor crónico deja de marcar tu día y vuelves sentirte tu”.

La curiosidad que me produce este eslogan surge, a lo mejor, de encontrar en mis averiguaciones bibliográficas una mayor referencia poética y filosófica a la idea de la muerte que a la de la vida misma. Temas que  han ocupado mi atención en la cátedra y en general en el ejercicio de la profesión, en la práctica médica.

Al respecto es popular, bastante conocido el decir del poeta julio Flórez.

Algo se muere en mí todos los días;

la hora que se aleja me arrebata,

del tiempo en la insonora catarata,

salud, amor, ensueños y alegrías…

 

Y en todo instante, es tal mi desconcierto,

que, ante mi muerte próxima, imagino

que muchas veces en la vida…he muerto.

 

El hecho reciente, doloroso - han trascurrido siete meses - de la perdida definitiva de mi amada esposa Helena Arana Porto, encaja en la profundidad de este sencillo mensaje cuando experimento ante esta penosa circunstancia la inesperada sensación de sobrellevar una nueva vida sin su amorosa y reconfortante compañía.

Lo cierto es que la ausencia de Helena en esta travesía, tan añorada por ella, de vuelta a la capital española, por la que sentía una infinita fascinación, ha hecho como ninguna otre situación apreciar la vida de una forma distinta, como si esta comenzara de nuevo, no obstante haber recorrido medio mundo a su lado. Para llevarme a la convicción ineludible de que estoy solo, dando a solas los primeros pasos de una etapa distinta que, apenas, comienza.

Placer versus dolor. Instancias desdichadas más que las que producen felicidad y gozo se me ocurre pensar conducen a palpar el comienzo, una y otra vez, de la vida. Es la misma vida que se renueva “muchas veces” en lo profundo del alma y el palpitar del corazón que sufren pena y dolor.

Los episodios de dicha y placer al parecer no son factores determinantes para que la vida se reinicie al aceptarlos connaturales, per se, a la existencia. El dolor y el sufrimiento dejan una marca más indeleble que lo placentero cuando son evidencia física y mental de lo frágil de la condición humana. Es a punta de golpes, de mamonazos, que toca, en tantas ocasiones, enfrentar el privilegio de estar vivos. Levantarnos después de cada caída para seguir la marcha y más allá “de las siete vidas del gato”, continuar el proyecto existencial a que estamos destinados.

La viudez. Las manifestaciones que me ha hecho llegar una amiga de Helena, ante su fallecimiento, las equipara a las que ella ha corrido con la separación de su esposo ha ce 20 años. Asemeja,  no podría decir si consciente o inconscientemente, su “duelo matrimonial” con el mío.  Habla de la experiencia habida en su “viudez”, tal cual su exmarido hubiera muerto, siendo que se encuentra vivito y coleando. Cierto es, los expertos en duelo homologan las dos situaciones y consideran el comienzo de una nueva vida como alternativa para el divorcio tanto como para la viudez verdadera.

Pequeñas muertes. Una pariente, de frecuentes y graciosas ocurrencias, suele utiliza la expresión “Muerte chiquita” ´para indicar el decaimiento del ánimo o cuando algún malestar físico la tira en la cama sin ganas de no hacer nada. Sin saber, siquiera, que es un eufemismo francés que equipara la intensidad del clímax sexual con una experiencia de "muerte fugaz”, el debilitamiento momentáneo que sigue al orgasmo.

Se utiliza en el mundo de las artes para describir "pequeñas muertes" tras una intensa usanza artística o musical.

Aunque su uso se ha entendido en el contexto sexual, también ha evolucionado para describir un tiempo de calma absoluta o de melancolía tras una exhausta actividad.

Lo de la muerte chiquita, aparte su connotación erótica, podríamos asimilarlo a las “pequeñas muertes” que sufrimos por la rutina, una ilusión rota, un gesto antipático o el dolor crónico que señala el doctor Abejón en su promoción profesional. Es así, como después de mucho tiempo perdido en la cansona rutina de todos los días, sin logar ningún progreso, hacemos un alto en el camino y comenzamos una vida nueva que nos promete un futuro promisorio.

Es la vida el milagro de cada día. Un gesto humillante nos puede derrumbar. Es un común decir que “Las miradas matan”. Los desprecios, humillaciones y falta de reconocimiento son gestos que convirtiéndolos en oportunidades permiten sacudirnos, no dejarnos abatir y arrancar una aventura valerosa que supere nuestras expectativas y calle las pretensiones de los que nos demeritan. No hay que dejarse arrinconar cuando son muchos los dones que tenemos sin explotar para reinventarnos.

Sentimos morir en las despedidas de los que se van en busca de un mejor destino como sucede con los hijos cuando levantan vuelo. También en los que definitivamente se van hacia el más allá quedándonos solo con su imperecedero recuerdo. Tras su partida, la de los unos como de los otros, comienza una vida sin ellos con la necesidad de rehacer la nuestra, que no se puede detener, nos corresponde seguir adelante porque también tenemos derecho a vivir.

Así como hay algo que muere en nosotros todos los días, seres mortales que somos, de igual manera tenemos el potencial suficiente para derrotar “muchas veces” a las muertes chiquitas como a la muerte definitiva que a todo momento nos persigue, detrás de la oreja acecha en forma permanente. El milagro de cada día es la vida, reiniciarla cada vez sea necesario es nuestro mayor desafío.

Colofón

Hermosa flor del  Huerto de Calixto y Melibea, Salamanca, España.

Al regreso de Europa pregunté a mis nietos como se sentían al llegar a casa. Uno me dijo que “bien”. La otra, más pequeña: “feliz”, contestó. Lacónicos y sabios que son los niños.

Igual me siento yo. “Bien y feliz” como ustedes y con ustedes. La abuela Ñeñé debe estar tranquila, allá en el reino de los justos en donde ahora se encuentra, añadí.  Y los invité a dar gracias a Dios por permitirnos la bendición de regresar sanos y salvos.

Visalia, CA, USA, abril 18 de 2026


Estadio Olímpico de Berlín Alemania.




Puerta de Brandeburgo. Berlín, Alemania


Bus del equipo Bayer.


Casa en donde nació Wolfang Amadeus Mozart. Salzburgo, Austria. 


Universidad de Leipzig, Alemania.


Reloj. Plaza Central de Múnich, Alemania

Comentarios

  1. Esos son recuerdos que siempre permanecen en la mente y disfrute de esas vivencias vacacionales es lo único que se lleva el ser humano después de haber trabajado tanto ; la viudez es una etapa de la vida de uno que solo lo sentimos quienes hemos pasado por una situación similar.

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