MEDICINA Y FILOSOFÍA. ARISTÓTELES


Aristóteles con el joven macedonio impresa en Barcelona en 1881.

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MEDICINA Y FILOSOFÍA

ARISTÓTELES

"El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice". Aristóteles

Introducción

Primer contacto con Aristóteles, el filósofo griego nacido en Estagira, 384-322 A.C., lo tuve en la clase de filosofía que dictaba Fray José María Espinoza en el Colegio San Francisco de Barranquilla. Quedó grabado de su perdurable pensamiento, desde el bachillerato llamó la atención, su teoría del “Hilemorfismo Aristotélico”, seguida por mayoría de filósofos inscritos en la escolástica. Esta teoría concibe a la sustancia compuesta por dos principios esenciales, uno es la materia y el otro la forma.

Aristóteles aplica su doctrina del Hilomorfismo a los seres vivos al considerar, en el ser humano en particular, que el alma es aquello que le da vida a su cuerpo; es la forma, su principio o causa especifica. Acepta que el alma está relacionada con el cuerpo como la forma con la materia. Rechaza, así, la doctrina pitagórica de la metempsicosis, según la cual cualquier alma pudiera habitar cualquier cuerpo. Además, contradice el dualismo Platónico de integrar la esencia de las cosas dentro de las cosas mismas, y no en un mundo inteligible separado.

La especialización generalizada del conocimiento se ha dado también en la filosofía. Durante mi maestría en esta disciplina tuve docentes especialistas en un determinado filosofo o corriente filosófica, por ejemplo: Ángelo Papachini en Hobbes y Kant, Lelio Fernández en Espinoza, Francisco Cortés en Habermas, Jesús Ferro Bayona en Nietzsche, Jean-Paul Margot en Descartes y Foucault, Rodrigo Romero en John Rawls. En mi parecer todos, de una u otra forma, cimentaban sus estudios e investigación en el más prominente de los padres de la filosofía: Aristóteles. Me atrevería a decir que para poder comprender cada una de las distintas escuelas filosóficas hay que comenzar por aprender a leer la obra del discípulo de Platón en la “Academia”. Recuerdo como el maestro Lelio Fernández al inicio de la maestría recomendaba, como primer requisito de un estudiante de filosofía, “Saber leer”.

“De pasta a pasta”, decíamos en mis tiempos de estudiante de medicina - no existía el internet, tocó leer durante la maestría la Ética a Nicómaco, Ética a Eudemo y Política para descubrir, más de cerca, la importante influencia del aristotelismo en la medicina.

Estas lecturas fueron sustento para cumplir con el requisito estatutario de ingreso, como miembro correspondiente, a la Academia Nacional de Medicina; presentar el trabajo titulado “Principio de Beneficencia. Fundamentos Aristotélicos”. Realizo, aquí, una juiciosa revisión a la singular vida de Aristóteles y a su libro la Ética de Nicómaco. Pretendo señalar los antecedentes filosóficos del Principio de Beneficencia y su enunciado bioético conforme al Informe Belmont que, publicado en 1978, contiene los «Principios éticos y pautas para la protección de los seres humanos en la investigación biomédica».

Hijo de Nicómaco

Aristóteles, como Hipócrates, formaba parte de los Asclepíades, estirpe religiosa descendiente del Dios griego Asclepios o Esculapio para los romanos, tanto por parte de su padre Nicómaco, como de su madre Festis, comadrona, en donde el arte de la medicina se transmitía de generación en generación. Nicómaco ejerció como archiatros, tal se denominaban los médicos que servían en las cortes o en las casas reales, durante el período helenístico. Ocupó, de la salud del rey Amintas II de Macedonia y de su hijo Filipo, padre de Alejandro Magno que estuvo bajo la tutoría por algún tiempo del propio Aristóteles.

Médicos y filósofos

Es amplia, profunda y bastante rica la experiencia médico científica de Aristóteles. Su obra está ilustrada con vivencias propias del complicado trajinar médico para dar mayor certeza a la argumentación filosófica. Puso su atención sobre la tecné médica para tomar de la noción de equilibrio, característica esencial de una buena salud, la tesis sobre el término medio, en la que sostiene gran parte de su planteamiento ético-filosófico. Emparienta, en forma admirable, la ética con la medicina, cuya sabiduría practica acoge como guía y maestra. Decía Aristóteles que: “No es nada raro que los filósofos terminen sus libros con una discusión sobre medicina, y que los médicos empiecen los suyos debatiendo ciertos principios filosóficos”.

La medicina un capítulo de la filosofía 

       Diógenes de Apolonia, filósofo presocrático, sentó las bases teóricas de la fisiología al proponer que el aire (pneuma) era el principio fundamental en la nutrición, respiración y nutrición fetal. Aristóteles adoptó y evolucionó estas ideas resaltando la importancia del calor innato y el aire en sus estudios biológicos. A la fisiología, más tarde, la considera una rama de la filosofía encargada del estudio de la naturaleza. Concibió a la medicina como un capítulo de la filosofía física. Esto explicaría el origen semántico de la palabra médico en inglés: “physician”. 

Clases de médicos

El filósofo griego distingue en la “Política” tres clases de médicos: A. El médico practicante; B. El que tiene un alto nivel de conocimiento sobre el arte de la medicina; C. La persona instruida en los principios de la medicina, que enseña la medicina, el maestro. Interpretaría esta clasificación, a la luz de nuestro tiempo, en A: el medico general; B:  el médico especialista; C: el médico docente.

“El papiro anónimo de Londres”

Historia animalium, uno de los libros de Aristóteles sobre biología. Manuscrito del siglo XII

En diversos escritos Aristóteles manifiesta su intención de compilar el saber médico.  Resultado de esta inquietud se le atribuyen un tratado llamado Disecciones; otro que lleva por título Sobre la enfermedad y la salud; en tercer lugar, el libro Historia Animalium y, finalmente, una colección de cuestiones médicas tratadas en los Problemas.

F. Kenyon lanzó la hipótesis según la cual la segunda sección de un extenso papiro conocido como “El papiro anónimo de Londres” adquirido por el British Museum coincidía con la obra de Aristóteles reseñada por Galeno. Es la evidencia más notable de que en Egipto a finales del s. I d.C. circulaba una doxografía médica — bajo el nombre de Aristóteles — de la que el escriba del Anonymous se sirvió para elaborar su escrito. En comentario al De natura hominis Galeno escribe: “Quienquiera informarse bien sobre las opiniones de los antiguos con relación a las causas de la enfermedad debe leer el Iatrike (medicina) que, pese estar atribuido a Aristóteles, fue escrito por su discípulo Menón”.

El influjo aristotélico en el papiro lo encontramos en los criterios taxonómicos, en el léxico empleado a lo largo de todo el papiro. Aristóteles fue el primero en desarrollar un análisis científico de las partes del cuerpo al introducir el concepto de "parte anatómica", como unidad morfológica observable por su contenido (partes similares) o por su contorno (partes disimilares). En las partes similares incluiría la sangre, grasa, hueso, cartílago, adelantándose de esta forma a la idea de los tejidos. Las partes disimilares hacían referencia a los órganos que realizaban una función propia. Esta clasificación de los tejidos perduraría hasta finales del siglo XVIII, modificada por los trabajos de Bichat.

Concibe, Aristóteles, el cuerpo humano como un compuesto resultado de una agregación sucesiva de elementos en que los principios cósmicos actúan a través de los cuerpos elementales y sus movimientos simples. Estos cuerpos dan lugar a las partes más simples de los organismos. Agregándose, dichas partes, originan partes más complejas, tejidos y órganos, siendo el sistema de estos últimos lo que constituye el organismo en su totalidad.

Fisiología aristotélica

La fisiología aristotélica está basada en una termodinámica fundamental que distingue los posibles efectos del calor, la cocción, sobre la materia. La putrefacción, por ejemplo, era siempre consecuencia de un calor desproporcionado.

Aristóteles pensaba que la digestión se producía por la acción del calor equiparándola a uno de los tres tipos de cocción: la ebullición. Atribuyó al calor connatural del cuerpo la tarea de asimilar los nutrientes. En su opinión, los fluidos resultantes de la ebullición que se daba en el estómago eran luego distribuidos por una red de finos vasos en los intestinos. Dichos fluidos pasaban a través de los poros gracias a un proceso similar a la evaporación, convirtiéndose en una especie de suero (íchōr) que, en su ascensión paulatina por el cuerpo, se transformaría finalmente en sangre después de experimentar una serie de cocciones: la primera en los intestinos, después en el hígado, más tarde en el bazo.

No es extraño, pues, que la dispepsia se explique por causa de una semicocción del alimento ingerido.

Aristóteles afirmó que el aire encerrado en el cuerpo, resultado de los gases que se desprendían de los residuos, se formaba a partir de ingestas copiosas que contenían ingredientes dispares o difíciles de digerir causando temblores, palpitaciones, convulsiones y espasmos incontrolables. Pensaba que los flatos, producto de la digestión, se enfriaban en la cabeza provocando catarros, pesadillas, deformación del rostro, incluso, el emblanquecimiento del pelo.

El libro Problemas refiere a cuestiones relacionadas con la fisiopatología, patogénesis, terapéutica, efectos de la posición del cuerpo, influencia del clima, fisiopatología de los órganos de los sentidos y anomalías relacionadas con la piel. Relevante la definición de ‘fármaco’ que dice es algo no alimenticio, sino una sustancia que cuando penetra en los vasos de los intestinos provoca alteraciones en el cuerpo. No se digiere ni asimila por este, aunque se tome en mínima cantidad. Un fármaco por definición resiste al calor natural del cuerpo.

El libro X de la Historia animalium en el título “Sobre la esterilidad” investiga las causas de la infertilidad humana. Describe, también, una afección a la que llama ‘falso embarazo/embarazo flato’ así como sus causas, sintomatología, diagnóstico y terapia (aunque no indique exactamente de qué se trate). Lo que llamaríamos en nuestros días pseudociesis o embrazo psicológico.

Colofón

Aristóteles, más allá de formar parte de la triada precursora de la filosofía junto con Sócrates y Palton, puede considerarse, sin duda un “padrino de la ciencia médica” por su condición de teorizante puro de la esta profesión que, al contrario de Hipócrates - padre de la medicina, si ejerció este arte, fue un médico teórico practico.

Rigurosas y numerosas disecciones en animales dieron a Aristóteles las bases para clasificar   tejidos (histología) y órganos (anatomía) en humanos que lo jerarquizan, de esta forma, como padre de la anatomía comparada.

Sienta el estagirita con su tesis del equilibrio, al relacionar, entre otros, los excesos y defectos consecuencia del frio y calor, los fundamentos del concepto de salud por los que algunos lo consideran el higienista primigenio.

Es padre de la bioética si se asimila su concepto de los “Bienes” (virtudes intelectuales mas las virtudes morales - dianoeéicas) que sustentan el principio de Beneficencia “Sobre el máximo bien posible contra el menor daño posible” que debe predominar en la atención de salud, en la relación médico-paciente, y en la investigación biomédica.

Lecturas

Jordi Crespo Saumell, ARISTÓTELES Y LA MEDICINA. Asclepio. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia 69 (1), enero-junio 2017, p169.

Rafael Romero Reverón, Aristóteles: Pionero en el Estudio de la Anatomía Comparada, Int. J. Morphol., 33(1):333-336, 2015.

Vallejos Raúl, Aristotelismo, Medicina antigua y universidad mexicana. Rev Biomed 2001; 12:138-141.

Cortés, M. E., Rodríguez, J. L., Rodríguez, M. I., del Río, J. P., & Vigil, P. (2016). Año Internacional de Aristóteles: recordando los aportes a la medicina y a la biología humana de esta gran polímata. de https://www.revistamedicadechile.cl/index.php/rmedica/article/view/5242

Visalia, CA, USA. Marzo 22 de 2026

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