ENCUENTROS DE VIAJERO

Placa  en la fachada de la casa en donde nació Maimónides, Cordoba, España. Photo by Dr. Teo.

ENCUENTROS DE VIAJERO

El aprendizaje nunca agota la mente ni llena el corazón.

Leonardo da Vinci

                                                        

                                                        Introducción

Gran complacencia se siente cuando tropieza uno con personajes con los que alguna vez has tenido relación, llegas a conocer por los diversos senderos académicos, el colegio o la universidad, recorridos en búsqueda del conocimiento. Pueden ser reales, virtuales o imaginarios, la mayoría han cautivado por su legado, enormes hazañas como seres humanos, superhombres, que han dado aporte grandioso a la humanidad.

En la preparación para una conferencia que dicté sobre los padres de la medicina, de la medicina moderna en sus distintas especialidades, pude observar que sus máximos exponentes se forjaron en el antiguo continente, en las escuelas inglesa, francesas, alemanas e italianas; entre otros William Osler: padre de la medicina interna; William Halstead: padre de la cirugía; J.M. Sims: Padre de la Ginecología; Benjamín Spot: padre de la pediatría. Adquirieron estos científicos, en los grandes centros de estudios europeos, los cimientos para colocar a la escuela norteamericana a la vanguardia del saber médico universal. “Los estudiantes de medicina solían buscar formación adicional y disciplina científica con académicos de los principales centros médicos europeos en Berlín, Frankfurt, Heidelberg, Viena, Londres, Oxford, París, Budapest y otras ciudades”.[i]

Incluso los facultativos de mi generación, década de los 60 del siglo pasado, somos un hibrido de las escuelas francesa y estadounidense en cuanto muchos de nuestros maestros hicieron su carrera unos y especialización otros en Europa y Estados Unidos.

En mis viajes por estas latitudes, en especial por Europa, he tenido la oportunidad de toparme, además, con prohombres, no solo de la medicina, de la cultura en general que han llenado de asombro al asomarme al portal de las viejas casonas, actuales museos, en donde vieron la primera luz del día y se conservan testimonios de su prodigiosa existencia, la riqueza de su patrimonio intelectual y artístico.  

Miguel de Cervantes Saavedra

Cas en donde nació el autor del Quijote de la Mancha.  Alcala de Henares, España. Photo by Dr. teo

En Alcalá de Henares, municipio de la comunidad de Madrid, España, a orilla del rio Henares, sentado en la acogedora banca que mira hacia la Plaza Mayor de Cervantes, alcanzaba a oír, alucinado, tras de mí, dentro de las paredes color ocre del aposentó en donde se plasmó El Quijote, la más grande obra de la literatura castellana, las voces del caballero andante, hacedor de utopías, y de su leal amigo Sancho Panza: Don Miguel de Cervantes Saavedra, su autor. Me sentí orgulloso, en ese momento, de seguir sus románticas locuras, de hacer las mías, tratando, atrevido, de imitar las suyas en el blanco papel.

Ludwig Van Beethoven

Casa en donde nació Beethoven en Bonn, Alemania, Photo By Dr. Teo.

Caminaba a la orilla de un tranquilo rio, por un sendero fresco, de frondosos arboles rodeado, cuando de repente acarician mis oídos las notas imperiales de la “Coral”, novena sinfonía de Beethoven, que incita a reproducirla con un suave silbido de mis labios encantados. Encontraba, en ese momento, a un costado del germánico Rin, en la ciudad de Bonn, en Renania del Norte-Westfalia, camino al puente Konrad Adenauer que al atravesarlo llevaría a la residencia, Beethoven Haus, en donde vivió el sordo más oído del mundo: Ludwig Van Bethiven. El recuerdo transportó a las inolvidables clases de apreciación musical, de música clásica, que recibí en la Universidad de Cartagena, estudiante de medicina, del profesor Yiri Pitro. Muy cerca sentí del considerado más grande compositor de todos los tiempos, nacido en Bon. Las composiciones musicales de Beethoven se sitúan junto a las obras de William Shakespeare, en los límites extremos del genio humano. Su música, bella y extraordinaria, siendo sordo, es una hazaña casi sobrehumana de genialidad creativa, solo igualada en la historia del logro artístico por John Milton que escribió El Paraíso Perdido mientras estaba ciego.[ii]

Leonardo Da Vinci

La Monalisa. Museo del Louvre, Paris. Photo by Dr Teo

El tumulto era hostigante, un gentío se movía de un lado a otro, sin orden alguno; no pensé encontrar semejante caos en lugar tan encumbrado. Casi que a empellones logré estar próximo a la mujer icónica del arte pictórico que ocupa por su mirada misteriosa y sonrisa enigmática la atención de todos cuantos visitan la ciudad Luz. Sigmund Freud en su libro “Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci”, 1910, interpreta la sonrisa de la Gioconda como el recuerdo latente que había en Leonardo de la sonrisa de su madre.[iii]

Como pude alcancé la fotografía de la MonaLisa (Gioconda), colgada como estaba, en las blancas pardes del Salón de los Estados en el Museo del Louvre, París. Imaginaba al retrato más famoso del mundo, de 47 x 79 centímetros, iluminado y adornado como las imágenes de la santa madre iglesia católica, en un altar. Nada que ver, lo que reparé fue un cuadro más, entre tantos, de una de las mayores exposiciones del arte universal. Fue mi encuentro primero con el genio renacentista de Leonardo Da Vinci que ya en ocasión anterior había contemplado en la Galería de los Uffizi en Florencia que expone, entre sus pinturas, "La Anunciación" y "La Adoración de los Magos". Deslumbrado quedé en esta ciudad por la majestuosidad de su catedral Santa María de Fiori, construida con mármol blanco de Carrara, verde de Prato y rosa de Maremma; en mi parecer más hermosa que la catedral de San Pedro en Roma.

Fray Luis de León

Universidad de Salamanca, España

A Fray Luis de León y Miguel de Unamuno que tanto citaba Roberto Burgos Ojeda en la cátedra de Humanidades en la Universidad de Cartagena, los vislumbré en la Universidad de Salamanca en un mediodía primaveral. Al ingresar, al extenso e histórico recinto del alma mater fundad en 1208, se engalana mi llegada con las notas flamencas de una "sevillana",  punteadas de una guitarra en manos de un musico callejero debajo la sombra de una vetusta encina. Sobrecogí de emoción ante la medioeval, majestuosa belleza arquitectónica de sus edificaciones. A mi mente vinieron los días en que igual al místico poeta fungía de maestro en el claustro unilibrista de Puerto Colombia. “Decíamos ayer” era eslogan que repetía a mis alumnos de anestesiología y ética médica, evocando el decir del monje agustino que fue condenado y encarcelado por el tribunal de la Inquisición al haber traducido al castellano el Cantar de los Cantares y defender el texto hebreo de la Biblia frente a las versiones latinas.

Popular también entre los amantes de la poesía es su oda a “La Vida retirada”, entre sus “Poesías del alma”:

“Qué descansada vida

la del que huye el mundanal ruido,

y sigue la escondida senda por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido…

Vivir quiero conmigo,

gozar quiero del bien que debo al cielo,

a solas, sin testigo,

libre de amor, de celo,

de odio, de esperanzas, de recelo”.[iv]


Don Miguel De Unamuno

Ineludible, no buscar entre los recodos del claustro salmantino a su rector durante veinte años y, luego ya pensionado, nombrado rector vitalicio. Una catedra en la universidad lleva su nombre. Precursor del existencialismo de Kierkegaard, Camus y Sartre el autor “Del Sentimiento Trágico de la vida” y “Agonia del cristianismo”. Don Miguel de Unamuno con José Ortega y Gasset, de la Complutense de Madrid, integrantes ambos de la llamada “Generación del 98”, han sido escritores de la mayor estima para mis divagaciones filosóficas.

Unamuno, el ideólogo y político, fue de los afectos del expresidente colombiano Laureano Gómez con quien mantuvo una estrecha amistad y una nutrida comunicación epistolar, como se estilaba en la época.

En el poema “Mi Salamanca expresa Unamuno su sentir por la Universidad de sus amores:

“Del corazón en las honduras guardo

tu alma robusta; cuando yo me muera

guarda, dorada Salamanca mía,

tú mi recuerdo.

Y cuando el sol al acostarse encienda

el oro secular que te recama,

con tu lenguaje, de lo eterno heraldo,

di tú que he sido”.[v]

                                                 Conclusión

Cúpula de la Catedral Santa María de Fiori, Florencia, Italia.
Photo by Dr. Teo

Mas que turístico el recorrido por Europa fue,  para mí, un encuentro plácido con la historia de la cultura universal; hizo un recorderis de los caballeros  que, asimilando el legado, sobre todo, de la antigua civilización grecorromana sentaron las bases de lo que es el mundo occidental.

Revive uno, caminando por plazas y ciudades, los escenarios donde se dieron los acontecimientos, con los personajes, que hemos conocido en nuestro paso por la academia.  A través del estudio de la rica tradición sobre la que se sustenta nuestra idiosincrasia judeocristiana como pueblo, como nación.

Y me preguntaba al contemplar la imponencia de catedrales, castillos y palacios que pululan a montones en las urbes europeas, no obstante, los destrozos de las guerras.

 ¿Como hizo esta gente - absortos como estamos en la impresionante tecnología de nuestros días -  para construir semejantes tesoros arquitectónicos que perduran indestructibles hasta nuestros días? Hay que averiguar y estudiar mas para lograr comprender como la humana inteligencia fue capaz de levantar semejantes "maravillas, tan maravillosas", tal la muletilla, de uso frecuente, por mi amigo, el abogado Wilson Mazenet .



[i] Edward D Frohlich. Ochsner J. Inverno 2012; 12(4):302–307.

 

[v] https://salamancartehistoria.blogspot.com/p/mi-salamanca-de-miguel-de-unamuno.html


Visalia, Ca, USA mayo7 de 2026.

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