AGOSTOS EN MI VIDA Reconocimiento de la Arquidiócesis de Barranquilla
AGOSTOS EN MI VIDA
Reconocimiento de la Arquidiócesis de Barranquilla
“Ave María gratia plena”.
Agosto es, para los católicos, un mes consagrado a la santísima
Virgen; como mayo y octubre. En sus treinta y un días se honra al “Inmaculado
Corazón de María” para glorificar el amor y la pureza del corazón de la
madre de Jesús.
Especial el día 15 en que se celebra la “Asunción de
la Virgen”. Dogma de fe, declarado por el Papa Pio XII el 1º de noviembre
de 1950. Nos recuerda que la virgen María subió al cielo en cuerpo y alma al
terminar su vida terrenal.
Como Nuestra Señora del Tránsito o la Virgen del Tránsito se
invoca a la madre de Dios, en esta festividad, en algunas regiones de España e Hispanoamérica.
Es el caso de la iglesia parroquial de Usiacurí en el Departamento del Atlántico.
El día 22 se conmemora la fiesta de “Santa María Reina”.
Establecida por el mismo Papa Pío XII, mediante su encíclica Ad Caeli
Reginam en 1954, proclama el reinado de la virgen por ser la Madre de
Jesucristo, Rey del Universo.
La iglesia más representativa de Barranquilla, su catedral, lleva el nombre de Catedral Metroploitana Santa María Reina desde 1968, cuando todavía estaba en construcción.
MIS AGOSTOS
| De izquierda a derecha, doctores: Daniel Gómez, Teobaldo Coronado, Fernando Sánchez Torres, sacerdote Adrianao Tarrarán |
Ha sido algo provincial. El día 15, de este octavo mes del año, han ocurrido trascendentales acontecimientos que han marcado mi vida, como si la madre de Dios estuviera ahí siempre, guiando mis pasos por el mundo. Así lo experimento por la fe que me anima y la devoción que por la santísima virgen siempre he tenido desde mi lejana infancia.
En esta fecha magna se han cumplido:
1.950. Primera comunión. Iglesia del Rosario de Barranquilla. Recibida de manos
de Fray Alfredo de Totana.
1.961. Cursillo de Cristiandad. Realizado en la casa de retiros Betania presidido por el
entonces sacerdote Dario Castrillon Hoyos. Elegido luego en 1998 cardenal por
el Papa Juan Pablo II. Los que han
tenido la suerte de realizar un “Cursillo de Cristiandad”, saben la gran huella
espiritual y religiosa que deja este encuentro “De colores” en nuestras almas.
1.970. Nupcias. Matrimonio con mi difunta esposa Helena Yamile Arana Porto en la colonial Iglesia
de Santo Toribio de Mogrovejo en Cartagena. Ceremonia oficiada por el padre Eugenio
Merlano Ucros. De Sincé, Sucre, tenía que ser; sus ilustres apellidos lo
delatan.
1981. Muere mi mamá.
“Ha sido ¡Señor! un Milagro de amor
No viajó, tan sola mi madre
Iba acompañada de virginal belleza
De María santísima, tu madre, madre nuestra
¡Dios te salve reina y madre!
Dulce esperanza de los afligidos.
Cuánta bondad inmerecida
me dispensas ¡señor!
María, reina del cielo y Esther
princesa del hogar donde nací
En asunción sublime al cielo las dos.
2026. Reconocimiento. Pastoral de Salud. Reconocimiento de la Comisión Diocesana de Pastoral de
Salud de la Arquidiócesis de Barranquilla. “Por su valiosa trayectoria al
servicio de la Pastoral de Salud y significativo aporte a la humanización de la
atención de salud en el Departamento del Atlántico. Su compromiso con la
dignidad de la persona humana, la promoción de una cultura del cuidado y su permanente
servicio han dejado una huella inspiradora en las instituciones de salud y
quienes comparten esta noble misión”.
COMITÉS DE HUMANIZACIÓN
| Ala izquierda Hermana Myriam Sofia Arenas. Ala derecha Hermana Carmenza Tobon |
Toca, ahora, ante ustedes, que prodigan este generoso
reconocimiento, además de expresarles mi sincera gratitud, dar gracias infinitas
a Dios y a Nuestra madre del cielo por haberme dado el privilegio de poner mi
inteligencia y lo más profundo de mi corazón al servicio de la persona enferma a
través de mi vocación médica. En todo momento inspirada en el eslogan que nos enseñara
el superior general de los Hermanos de San Juan de Dios Pier Luigi Marchesis de
“Humanizarse para Humanizar”. Fue así como liderados por el padre Adriano
Tarrarán y la señora Isabel Calderón desde el centro Camiliano en Bogotá, el presbítero
Atilio Gonzales, de la arquidiócesis de Barranquilla y el apoyo institucional
de la Hermana Sofia Arenas, directora de la Escuela Auxiliar de Enfermeras del
Servicio de Salud del Atlántico y de la Hermana Carmenza Tobon, directora de la
Clínica La Asunción, que recorrimos mayor parte de las Instituciones
hospitalarias de salud de Barranquilla y el Departamento del Atlántico fomentando
en ellas la puesta en funcionamiento de “Comités de Humanización” que sentaron
las bases, así, de lo que es hoy la Pastoral
de Salud de la Arquidiócesis de Barranquilla, de la que nos sentimos tan comprometidos
y complacidos.
Un Hospital Humanizado. Fue una labor dispendiosa y difícil por cuanto en
aquellos tiempos, década de los 80 y 90, era algo utópico encontrar, en nuestro
medio, una institución de salud que reuniera los requisitos de un hospital
ideal, de un “Hospital Humanizado”.
En un hospital humanizado sus miembros conforman un
equipo interdisciplinario con sensibilidad tal de su misión que en vez de casos
interesantes tienen clara conciencia de su inmensa responsabilidad con la salud
y la vida de seres humanos, dolientes de carne y hueso, con un nombre, con una
dignidad, merecedores, por lo tanto, de la mayor consideración y respeto; gente
con inmensos deseos de salir adelante, de volver a ser otra vez útiles.
Dada la condición, no ya de médico, sino de sumiso paciente que ahora tengo "gajes de la vejentud", toca, de seguido, deambular de consultorio en consultorio y de clínica en clínica. Son las vueltas que da la vida y que uno ni siquiera sospecha cuando está joven, en el esplendor de su ejercicio profesional. Para señalar con mucha alegría la satisfacción que me produce poder encontrar las características que distinguen a un hospital humanizado, en muchas de las instituciones en donde han atendido. En especial, quiero mencionar a la Clínica Iberoamericana de la ciudad de Barranquilla. Profesionales de la salud, de diferentes especialidades médicas, constituyen un equipo de trabajo que cumple sus obligaciones con fiel observancia del reglamento del hospital, con una precisión del ámbito de sus funciones dentro de un orden jerárquico establecido. Debo destacar, con gran beneplácito, la ejemplarizante humanización del personal de enfermería, hombres y mujeres. Me ha parecido admirable.
| Con el Padre Atilio González, pioneros de la Pastoral de Salud en Barranquilla. |
Perseverante humanización. La gratificante experiencia vivida, propia y de familiares, permite darles un parte de victoria y destacar que nuestra labor como Pastoral de salud no ha sido en vano. Debemos sentirnos felices por la fecunda tarea realizada a través de tantos años de perseverante humanización.
Orgullosamente católico y colombiano coincide este tributo
que rindo a la siempre venerada virgen María y a la arquidiocesana Pastoral de
Salud con el ferviente sentimiento religiosos que, en este mes de agosto de
2026, a Dios gracias, florece en nuestra martirizada patria ¡Viva Colombia,
Aleluya!
Termino con las palabras de Marchesi en su libro POR
UN HOSPITAL MÁS HUMANO: “No hemos de olvidar que todos, también
nosotros, perteneceremos algún día al pueblo de los enfermos y moribundos. Será
la manera inevitable de encontrarnos con Cristo, que nos reconcilia y nos
invita a celebrar su pascua”.
Dios les pague, la gloriosa Virgen del Transito nos
proteja y bendiga, amen. Muchas gracias.
Barranquilla agosto 15 de 2026.
Palabras pronunciadas en el Encuentro Arquidiocesano de la Pastoral de Salud de Barranquilla.

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