COCAINA VERSUS ACONITINA
| Aconitum napellus, cast. acónito, cat. tora blava |
COCAINA VERSUS ACONITINA
INTRODUCIÓN
En la historia, hasta ahora, conocida de la
anestesia, se reconoce a la “cocaína” como el primer “anestésico local” usado
en las técnicas de anestesia regional, como anestésico tópico, en particular.
Los conquistadores europeos, en sus incursiones por
las Indias occidentales, descubrieron la coca, planta que da origen a este anestésico, por el uso que los indios le daban a lo ancho y largo de la región
andina.
Tres siglos después de la conquista de Perú por Francisco Pizzaro el austríaco Karl van Scherzer llevó cantidad suficiente de hojas de coca a Europa; lo que permitió el aislamiento, por primera vez en 1859, del alcaloide por el estudiante Albert Niemann, de la Universidad de Gotinga en Alemania, , lo llamo “cocaína”.
En 1884 Karl Koller, estrecho colaborador de
Sigmund Freud había utilizado la cocaína para uso oftálmico. Primero, consigo
mismo, aplicándose la solución en el ojo y luego pinchándolo con alfileres.
En 1885, William Halsted, considerado el padre de
la cirugía moderna, la empleo en bloqueos nerviosos para la realización de mastectomías.
Este año James Leonard Corning la aplicó en anestesia peridural.
Heinrich Quincke utilizó cocaína para anestesia espinal en 1988.
Publicat el Volum 2 (2026) d’AI & Antiquity: tecnologia, divulgació i reptes acadèmic
El descubrimiento chino. Un estudio publicado, este año, por la revista Antiquity
- Xue Ling et al, Surgical anaesthesia in Ming China: scientific analysis of
aconitine residues on medical instruments, Antiquity (2026) – informa
que arqueólogos y científicos chinos de la Universidad del Noroeste encabezados
por el profesor Zhao Congcang ha revelado rastros microscópicos de un
anestésico tópico en instrumental quirúrgico del siglo XIV hallado en la tumba de
Xia Quan un cirujano de la dinastía Ming (c. 1368-1644 d. C.) en Jiangyin, 150
kilómetros al noroeste de Shanghái, China.
Análisis químico con la técnica de microscopía de
dispersión Raman estimulada descubrió en pinzas y tijeras de hierro, de este
periodo, rastros de una planta tóxica con altos niveles de “aconitina “.
Según el doctor Zhao Congcang, la aconitina activa
los canales iónicos de sodio en las membranas de las células nerviosas. La
estimulación constante conduce a una excitación nerviosa temporal seguida de
inhibición.
Este descubrimiento nos llevaría a deducir que no
es la cocaína el primer anestésico local utilizado en medicina sino la aconitina.
A cuestionarnos de por qué la aconitina se quedó rezagada, en el tiempo, ante
la cocaína y sus múltiples derivados en la utilización terapéutica de la
medicina alopática.
La aconitina primer anestésico local
“En el contexto quirúrgico de la dinastía Ming, una
vez que un paciente recibía la aplicación de un líquido medicinal infundido con
aconitina, podía sentir inicialmente calor local, hormigueo o entumecimiento,
seguido de una pérdida gradual de la sensación de dolor y entrada en un estado
anestésico”, explicó Zhao.
Durante siglos, la cirugía medieval china presentó relatos
difíciles de demostrar. Antiguos textos médicos hablaban de mezclas capaces de
adormecer el cuerpo antes de una operación, pero faltaba la prueba que
confirmara que aquellos anestésicos, realmente, se utilizaban en quirófanos
hace cientos de años.
Una vez procesado el preparado se convertía en un
polvo o líquido anestésico que, probablemente, se aplicaba sobre la piel antes
de realizar la intervención. Según los investigadores, aquello representaba una
forma temprana de anestesia tópica siglos antes del desarrollo de la anestesia
moderna en Occidente.
Quizá sea este el aspecto más llamativo del
descubrimiento por su indiscutible aporte a la historia de la medicina, en
especial en su lucha contra el dolor. Sería prueba fehaciente de que, mucho
antes de los espectaculares avances de la actualidad, los médicos chinos poseían
conocimientos muy sofisticados sobre farmacología, toxicología y cirugía. Intentaban
algo que es fundamental en la práctica quirúrgica moderna: operar sin dolor.
El acónito. Potente veneno.
La aconitina es uno de los principales alcaloides
bioactivos extraídos del “acónito” (Aconitum napellus), planta que
recibe este nombre por sus flores de color azul a púrpura que recuerdan a la
capucha de un monje. De allí que al acónito se le conozca también como casco de
monje (monkshood) y mata lobos (wolfsbane). La aconitina, sustancia extraída de
esta planta, era convertida en polvo o en forma líquida para ser utilizada como
anestésico en la medicina tradicional asiática. Su potente toxicidad era
atenuada con sustancias ácidas como judías, musgo, vinagre o la orina de niños
pequeños para desintoxicar el acónito. La aconitina pertenece al género
Aconitum de la familia Ranunculácea y se emplea frecuentemente en
medicinas herbales por sus acciones antiinflamatorias, analgésicas,
antirreumáticas y cardiotónicas.
Aconitina versus cocaína
| Sigmund Freud, padre del psicoanálisis— Foto: Time Life Pictures |
La aconitina no tiene aplicaciones médicas masivas
como la cocaína. Su toxicidad es extrema y la dosis necesaria para calmar el
dolor o adormecer un nervio está, peligrosamente, cerca de la dosis que causa
la muerte. Tiene un margen terapéutico diminuto. Un miligramo puede matar a una
persona adulta al paralizar el corazón o el sistema respiratorio. Se ha
descrito 100 veces más letal que la estricnina.
La aplicación de aconitina ha estado limitada en la
práctica clínica debido a sus efectos tóxicos sobre el corazón y el sistema nervioso.
Tiene una acción potente de apertura de los canales de sodio en las células del
corazón, de forma descontrolada. Esto provoca arritmias cardíacas graves e
irreversibles
La aconitina es muy inestable y se descompone
fácilmente en el cuerpo humano. No se detecta de forma rutinaria en el análisis
toxicológico común en la práctica forense actual. En la experiencia medicolegal
se presta poca atención al envenenamiento por esta sustancia. Por ello,
conviene señalar que en la historia clínica es importante averiguar el uso de
medicamentos herbales o plantas silvestres en los casos de muerte inexplicada.
La cocaína,
aunque también es peligrosa y adictiva, tiene un rango de seguridad que
permitió su uso controlado como anestésico local en cirugías de ojos, nariz y
garganta.
La cocaína también afecta los nervios, pero su
perfil permitió aislarla y estudiar derivados sintéticos seguros (como la
lidocaína) sin el mismo riesgo letal inmediato del acónito.
A diferencia de la cocaína, que se industrializó y
dio origen a toda una familia de anestésicos modernos, el acónito y la
aconitina quedaron relegados casi por completo. Solo se emplean en
preparaciones homeopáticas extremas muy diluidas o en la medicina tradicional
de Asia tras procesos de desintoxicación muy complejos y riesgosos.
En dosis homeopáticas se usa como antipirético,
antitusivo y descongestionante, y en algunos casos vía tópica para tratar la
alopecia y aliviar las inflamaciones.
Además, la aconitina también podría suprimir el crecimiento tumoral e inducir la apoptosis celular en el cáncer de páncreas humano.
Conclusión
En mi parecer el descubrimiento chino sobre la
aconitina, de gran despliegue informativo por las redes, que la reconoce como
el primer anestésico local en ser usado “científicamente”, no deja de ser una
anécdota más de la intrigante y universal historia de la medicina.
Objetivo central de la anestesiología moderna, de
sus investigadores, ha sido la supresión del dolor en todas sus formas. Reducir,
además, a un mínimo posible la toxicidad en las técnicas anestésicas, tanto en
el paciente como en sus practicantes: los Anestesiólogos, con la introducción cada
día de fármacos novedosos con bajos índices de biodegradación, lo menos letales
posibles.
La aconitina puede seguir, como ha sido desde la antigüedad,
su triunfal curso terapéutico en la medicina homeopática, compitiendo con las infinitesimales
dosis de estricnina y árnica, porque no le veo futuro en la medicina ortodoxa,
en la práctica anestesiológica en particular.
Para concluir que la cocaína conserva el primer lugar, que le asigna la tradición histórica de la anestesiología, como anestésico local.
"Amanecerá y veremos", decían nuestros abuelos.
Lecturas
Y Liu, medicina
venenosa en la antigua China. En P. Wexler (ed.), Toxicología en la Antigüedad
(Segunda Edición). Academic Press, 2019, p431
Dagnino Jorge. De
la Coca a la Cocaína. Rev Chil Anest Vol. 39 Num. 4 pp. 280-291|doi:
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0378874109004735
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